|
|||||
|
|||||
Esta vez, Lara, nuestra caliente escritora, nos cuenta la historia que se monto, cuando marcho de vacaciones con una pareja de amigos. Caliente orgia, en la que es seducida por su amiga bisexual, y rematada, por el marido de esta. |
|||||
|
|||||
El verano pasado, mi marido salió de viaje una semana, por cuestiones de trabajo. Tenemos unos amigos muy allegados, otro matrimonio como nosotros que tienen un bonito y acogedor chalet en una zona costera, dónde pasan los veranos y fines de semana; sabiendo que yo me quedaba sola una semana me invitaron a pasarla con ellos y yo acepté encantada, solo pensar que me tenía que quedar sola en casa, en el centro de la ciudad en pleno mes de agosto...así que decidí irme con ellos. Preparé mi maleta dónde metí algo de ropa de
arreglar, por si salíamos por la noche, y mayormente metí
ropa fresca, biquinis y pareos, con el calor que hacía no apetecía
llevar mucho más puesto. Me mostraron cual sería mi habitación, estaba al lado
de la de ellos y si quería podía compartir baño,
pero preferí acomodar mis cosas en el aseo, me resultaba más
cómodo tener un par de estanterías para poder poner
todos mis cosméticos. Después de una cena ligera y un rato de conversación,
me fui a mi habitación para descansar, saqué del cajón
mi camisón, muy cortito de satén, muy suave y cómodo,
me desnudé y me lo puse. Enseguida escuché como ellos
también se iban a la habitación, oía como hablaban,
aunque no se entendía la conversación, tampoco me importaba
demasiado. Se empezaron a oir risas, Ana se reía, lo intentaba
hacer en silencio para que yo no lo escuchara, pero había tanto
silencio en la casa que se percibía todo perfectamente. Al día siguiente nos despertamos no demasiado tarde, desayunamos
algo y nos fuimos a la playa, Ana simplemente llevaba la braguita
del biquini y una camiseta de tirantes, yo me puse las dos partes
del bikini y un pareo atado a la cintura, Iván un bañador
y nada más. Después de un par de horas de playa, recogimos los bártulos
y nos fuimos a dar un chapuzón a la piscina, para acabar de
hacer boca antes de comer. Mi chochito estaba rasurado como el suyo, en eso estábamos
igualadas. Me metí en la piscina, estaba fresca, el agua inundaba
todos los recodos de mi cuerpo, era una sensación muy agradable,
Ana se metió conmigo, estuvimos charlando mientras nos movíamos
a través de la piscina con ligeros chapoteos. Le dije: Y nos tumbamos cada una en su toalla, Ana sacó la crema solar
y me pidió que le pusiera, yo accedí y se la empecé
a aplicar por la espalda, los brazos y las piernas, me dijo que por
el culo también. Tenía unas nalgas bien formadas, redondas
y firmes, con una sensual marca blanca del biquini. Me gustaba masajear
aquel culo, estaba suave, se dio la vuelta e hice la misma función,
le apliqué bronceador por el abdomen y las Eché un chorro de crema sobre sus pechos, que parecían
dos flanes, morenos y perfectos, empecé a masajeárselos
con cuidado, como si no quisiera que advirtiera que me gustaba tocarlos.
Cuando acabé se ofreció para ponerme a mi y pensé,
por que no? Con una mano me masajeaba y con la otra me iba abriendo las piernas
muy despacio, y poco a poco bajaba para tocar mis labios, yo levanté
la cabeza sorprendida y dijo: Se mordía los labios a la vez que seguía tocando, y me abría el coño para poder palpar mi clítoris y moverlo suavemente con movimientos circulares, hacia arriba y abajo, yo estaba muy excitada y me dejaba hacer, mi respiración era agitada y mi espalda se arqueaba a causa del placer. Metió su cabeza y con sus labios agarró mi clítoris, lo apretaba suavemente y con la lengua lo acariciaba y lo presionaba, con el dedo me acariciaba el agujero de mi coño, me estaba dando un gusto aquella zorrita... En aquel preciso instante apareció Ivan, con una jarra de
sangría y tres vasos, con una sonrisa en la boca, lo dejó
todo sobre una mesita y se sentó en una hamaca a observar el
espectáculo que Ana y yo estábamos dando, exclusivamente
para él. Ana se incorporó y se puso a horcajadas sobre mi, ofreciéndome
su coño abierto, el cual yo no rechacé para nada, se
lo lamí como se lame un dulce helado, me lo metí todo
en la boca saboreando su clítoris, su agujero, todo, mientras
le apretaba las tetas y estiraba sus pezones ella gemía como
una perra en celo. Iván se colocó ante mi y con su polla
tiesa apuntó hacia mi agujero, la metió entera hasta
el fondo, hacia dentro y hacia fuera, la sacaba y me la metía
por el culo con el mismo énfasis que lo hacía por el
coño. Una de mis fantasías se había hecho realidad, poder
compartir con mis amigos aquellos gemidos que la noche anterior había
escuchado al otro lado de la pared y tuve que saciarlos yo solita. |
|||||
|
|||||